domingo, 16 de noviembre de 2014

Altas capacidades intelectuales: del Aburrimiento a Trastorno del Aprendizaje

Me gusta dejar reflejado en el blog aquellos artículos que gozan de excelencia por su claridad y exhaustividad. Siempre guardo muchos merecedores de estar aquí, pero éste pasó por delante. Es importante que las familias que están medicando lean estas ideas, que los profesores que tanto déficit de atención e hiperactividad ven en sus alumnos sepan a lo que se enfrentan. Nadie quisiera cambiar una sociedad con cierto porcentaje, aunque siempre infradiagnosticado, de más capaces por otra que los convierta en enfermos. 


Altas capacidades intelectuales: del Aburrimiento a Trastorno del Aprendizaje


En los últimos años hemos asistido a un incremento importante de la demanda de asistencial neuropediátrica que ha condicionado la sobrecarga de nuestras consultas. Esta situación puede condicionar en ocasiones una penalización en la atención y seguimiento del verdadero y complejo paciente neurológico. Como recientemente hemos publicado (Blanco Lago R, García Ron A, 2014), los trastornos del aprendizaje y la conducta se han convertido en el primer motivo de derivación desde atención primaria, a expensas principalmente de posible Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). A esta nueva situación, hemos contribuido todos los profesionales implicados en el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos, convirtiendo al TDAH en la explicación neurocognitiva de todo fracaso individual a nivel académico, social y laboral. Sin embargo, es necesario advertir que un porcentaje de pacientes que consultan por sospecha de TDAH como explicación de su mal rendimiento académico, no solo no lo padecen, sino que además, tras su valoración, detectamos la presencia de Altas capacidades intelectuales. En este post revisaremos las características de los niños con altas capacidades y su controvertida relación con el TDAH dentro de un binomio que denominamos “Alumno Doblemente Excepcional”.
Se define a los niños y adolescentes con altas capacidades o superdotados, como aquellos que muestran una elevada capacidad de rendimiento en las áreas intelectual, creativa y/o artística; poseen una desusada capacidad de liderazgo o sobresalen en áreas académicas específicas (Archambault FX, 1993). Al igual que otras características excepcionales, la superdotación plantea importantes exigencias sobre los recursos familiares y comunitarios. Conlleva riesgos de estrés psicosocial, aislamiento e incumplimiento de posibles logros debido principalmente a que requieren servicios y actividades que comúnmente no brindan nuestras escuelas (García Ron A, 2011).
Es imprescindible conocer diversos términos o formas en la que puede expresarse una alta capacidad.
Superdotación: capacidad intelectual global por encima del percentil 75 (P75) en todos los ámbitos de la inteligencia.
Talento: alta puntuación (P90) en una (talento simple) o varias aptitudes intelectuales (talento múltiple) pero no en todas. Además, este talento puede ser en áreas de la no pertenecientes a la inteligencia clásica como puede ser el deporte, la música, la danza…etc.
Genio: alta capacidad intelectual (superdotado o talento) con alta creatividad y productividad.
La conducta del niño superdotado en clase, donde pueden aburrirse por su alto nivel cognitivo, plantea similitudes con el TDAH y quizá por ello cada vez detectamos más niños con alta capacidad en nuestras consultas.
El perfil de paciente con estas características, es un niño que muestra inatención, poca persistencia en las tareas que consideran irrelevantes, inician muchos proyectos pero terminan pocos, son desorganizados y pierden los trabajos. A nivel conductual, tienen dificultades para restringir su deseo de hablar, cuestionan normas y en algunos casos pueden plantear conflictos con la autoridad (profesores, padres, etc…).
A diferencia de los alumnos con TDAH, el alumno con alta capacidad es capaz de explicar tanto la inatención como su conducta y además estos problemas del aprendizaje y los comportamientos  disruptivos, no se manifiestan en todas las situaciones o ambientes.
A pesar de todo, tenemos que hacer referencia a que no siempre es tan fácil el diagnóstico diferencial de un niño que consulta por primera vez por dificultades en el aprendizaje y sospechamos altas capacidades, pues el diagnóstico de TDAH, no es incompatible con un elevado nivel cognitivo. Esta situación es lo que conocemos como alumno doblemente excepcional (Antshel KM, 2008). 
La situación actual en nuestro sistema educativo es que el 70% de los alumnos superdotados presentan bajo rendimiento y entre un 30-50%, fracaso escolar. Las causas de este trastorno están condicionadas por los siguientes factores:
1. Características propias del superdotado:
- Personalidad: Perfeccionismo y miedo al fracaso, sensibilidad extrema y un humor explosivo que puede hacerlos vulnerables y determinar inestabilidad emocional, falta de confianza, comportamientos de evitación, miedo al fracaso, aislamiento social o acoso escolar con las consiguientes repercusiones escolares.
- Su nivel cognitivo y facilidad para el aprendizaje: puede condicionar aburrimiento, y desmotivación. A esto puede unirse la atmósfera anti-intelectual de nuestras escuelas, la ausencia de medidas educativas aplicadas a estos niños o el efecto Pigmalión negativo que se ejerce por partes y profesores una vez detectada la capacidad del niño.
- Coexistencia de trastornos del aprendizaje o psiquiátricos (alumno doblemente excepcional): los niños con altas capacidades pueden asociar trastornos del aprendizaje, TDAH, trastornos del espectro autista, trastornos de conducta o trastornos del estado del ánimo que pueden condicionar un rendimiento del alumno inferior al esperado para su nivel cognitivo.
2. Identificación: el número de alumnos identificados en España es inferior al esperado independientemente de la definición que utilicemos para su diagnóstico (2,2-15%). Según el último informe sobre estadísticas e indicadores de la educación en España (MECD, 2013), el número total de alumnos identificados con alta capacidad intelectual en todo el territorio nacional fue de 6.834, lo que representa un 0,09% de la población escolar en enseñanzas no universitarias (MECD, 2013).Estos datos reflejan una distancia abismal entre el número de alumnos que deberían estar identificados estadísticamente y el número de alumnos que hay realmente identificados, independientemente del criterio utilizado. Esta situación puede ser explicada por el desconocimiento del tema por parte de los profesionales que tratamos con niños, y sus consecuencias una falta de medidas y la adaptación curricular pertinente para evitar el fracaso escolar es estos alumnos.
3. Nivel socioeconómico: los más desfavorecidos presentan mayor riesgo de fracaso escolar.
4. Ausencia de un tratamiento psicopedagógico apropiado (adaptación curricular) a pesar de su identificación.
Si bien en la actualidad, el campo de las altas capacidades esta siendo motivo de estudio por múltiples profesionales dedicados a las neurociencias e incluso las medidas educativas apropiadas están bien establecidas en la legislación de cada comunidad, la realidad y futuro de estos niños sigue siendo bastante oscuro. Por ello consideramos de gran importancia difundir esta situación de desconocimiento.
Concluimos que los niños con alta capacidad intelectual deben considerarse como un grupo de riesgo neuropsicológico, pues su identificación y establecimiento de las medidas psicoeducativas apropiadas de manera temprana es clave para anticiparse y evitar posibles problemas en el ámbito personal, social y académico.
Una historia clínica detallada, el conocimiento de los signos de sospecha (aprendizaje fácil y precoz, lectura temprana y de forma autodidacta…etc), el uso de escalas para padres y maestros pueden resultar de gran utilidad para su identificación, siempre y cuando se realicen dentro de un marco de cooperación multidisciplinar que diferencie y confirme el diagnóstico y establezca las medidasoportunas.

BIBLIOGRAFÍA
1. Antshel KM. Attention-deficit hiperactivity disorder in the context of a high intellectual quotient/giftedness. Develop Disab Res Rev. 2008;14:293-9.
2. Archambault FX, Westberg KL, Brown SW, Hallmark BW, Zhang W, Emmons CL. Classroom practices used with gifted third and fourth grade students. J for Education Gifted.1993;16:103-19.
3. Blanco Lago R, Garcia Ron A, Granizo-Martinez JJ, Ruibal JL. Situación Actual de la demanda asistencial en neuropediatría. Características de la consulta y comparación con otras especialidades pediátricas. Rev Neurol 2014;59(9): 392-398
4. García Ron A. Niños con altas capacidades intelectuales. Signos de alarma, perfil neuropsicológico y sus dificultades académicas.  An Pediatr Contin. 2011;9(1):69-72
5. López Andrada B, Betrán Palacio MT, López Medina B, Chicharro Villalba D. CIDE: Alumnos precoces, superdotados y de altas capacidades. Madrid: Centro de investigación y documentación educativa (CIDE); 2000. Disponible en: http://www.educacion.es/cide/espanol/publicaciones/materiales/eespecial/inn2000...inn2000apsacpc.pdf.
6. Sastre-Riba S. Niños con altas capacidades y su funcionamiento cognitivo diferencial. Rev Neurol. 2008;46 (Supl 1):S11-6.

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